Perro obsesivo o asociación a lugar

Perro obsesivo o asociación a lugar

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Muchos guías se encuentran con dificultades a la hora de comunicarse con su perro cuando van hacia un lugar en el que siempre realizan la misma actividad, siendo esta excitatoria. Tirarle la pelota en la plaza de al lado de casa, soltarle para que juegue con sus colegas en el parque para perros o entrenar con nuestro perro comportamientos placenteros o reforzados son típicos ejemplos de actividades que compartimos en el día a día. Lo que tienen en común normalmente estas situciones es que se ha asociado un lugar (y un gran número de estímulos asociados) que nada tienen que ver con estar tranquilos. Lo que ha aprendido el perro de forma simple: lugar = actividad. El único inconveniente es que a menudo pasamos por alto la necesidad de también entrenar el “no hacer”, el descansar o el hacer algo tranquilo en ese mismo lugar, creando otras señales para anticipar la aparición de esos momentos más excitantes. Así, deberíamos entrenar: lugar no es = a actividad.

¿Qué consecuencias puede tener el hecho de siempre realizar la misma actividad frenética en un mismo lugar?

  1. Excitación ante señales que anticipan la cercanía del lugar

El típico ejemplo es el perro que va a jugar con otros perros a una área específica para ello y nada más empezar el recorrido hacia allí empieza a tirar de la correa. Se impacienta, aparece ansiedad, quiere llegar cada vez más rápido y, en consecuencia, el paseo suele ser bastante difícil de gestionar cuando se va hacia esa dirección.

2. Dificultades por relajarse en ese lugar

Si normalmente realizamos actividades excitantes y no suele haber tiempo para la calma, cada vez será más difícil que nuestro perro sea capaz de gestionar las esperas, de relajarse o de descansar en ese espacio. En ocasiones puede ser necesario que esto pase, como cuando hay altas temperaturas, cuando notamos que nuestro perro está demasiado nervioso o cuando pensamos que está “obsesionado” con un juguete y desearíamos que pudiera parar.

3. Frustración en caso de cambio de planes

En muchos casos, podemos llegar al lugar deseado y realizar esa actividad que tanto le gusta. Pero ¿qué sucede si un día en concreto pasamos cerca de allí pero nos dirigimos a otro lugar? Muchos perros tienen serias dificultades para cambiar su ruta, para acceder a los nuevos planes propuestos por su guía porque simplemente se salen de lo que tienen en mente: ir al parque, jugar a la pelota, etc. Para expresar su frustración los perros pueden morder la correa, ladrar, negarse a caminar, etc.

4. Falta de comprensión de cuándo se puede realizar una actividad y cuándo no

En estos casos, los perros no entienden por qué en un momento dado no jugamos (nos hemos dejado la pelota en casa, por ejemplo, o los otros perros ya están cansados). Es por ello que pueden insistir más de la cuenta, negarse a abandonar el lugar, etc.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro perro a gestionar mejor los momentos de actividad y descanso?

  1. La actividad no depende del lugar sino de otras señales
  2. En el lugar donde solemos jugar también podemos realizar otras actividades (relajación, masticación, olisqueo, descanso sin hacer nada, etc.)
  3. Incorporar señales que indiquen que empieza la actividad independientes del lugar
  4. Incorporar señales de inicio del descanso
  5. Diversificar las actividades de la semana para que no siempre vayamos al mismo lugar a realizar la misma actividad
  6. Incorporar actividades en las que el guía es interesante independientemente del lugar en el que se está
  7. Participar en actividades en las que hay otros perros pero no necesariamente se da un contexto de excitación y juego con ellos

En resumen: si tu perro presenta dificultades fruto de la asociación entre lugares y actividades, con problemas para aceptar los cambios, para relajarse o para conectar contigo y el entorno de otra forma más sana sería interesante que empezaras a aplicar algunos ejercicios sencillos para llegar al cambio.

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